Cada vez son más las voces autorizadas en materia financiera que vaticinan un futuro sin dinero en efectivo, en el que los smartphones y otros dispositivos serán la única herramienta de pago de la que dispongamos. Las nuevas posibilidades que la tecnología plantea a ritmo imparable y el auge del sector fintech contribuyen sin duda a la generalización de esa revolucionaria tesis.

El último experto en reflexionar sobre la materia ha sido Dave Birch, ingeniero y asesor de la reconversión bancaria digital que se está llevando a cabo en la City londinense, en el espacio ‘La Contra’ de La Vanguardia el pasado 23 de octubre.

En la entrevista, firmada por el periodista Lluís Amiguet, Birch reflexiona sobre el proceso de digitalización que se está produciendo en el sector de las finanzas y que algunas entidades bancarias de nuestro país ya han empezado a implementar. El ingeniero asegura que, en un futuro no muy lejano, desde los más jóvenes hasta los más mayores haremos pagos, pediremos dinero prestado y realizaremos inversiones desde nuestros dispositivos móviles. “Más que pagar con el móvil, todo lo compraremos a través de aplicaciones que ya estarán conectadas a una cuenta bancaria”, manifiesta el experto.

Sin embargo, pese a que Birch asegura que la tecnología para hacer posible esta transición digital ya es una realidad, reconoce que el sistema aún no está preparado “ni ética ni políticamente” para deshacerse completamente del cash.

De hecho, en Europa, tan sólo países como Dinamarca y Suecia han empezado a esbozar cómo podrían implementar este cambio en sus sistemas y en su sociedad.

El papel de los bancos en un futuro ‘fintech’

‘La Contra’ también destina un espacio de la entrevista con Birch a abordar la creciente popularización de plataformas de financiación colectiva como LoanBook, que el experto considera que acabarán acaparando la actividad de concesión de crédito.

Birch también resalta las ventajas que el p2p lending plantea a los inversores, elogiando su elevada rentabilidad y la posibilidad de reducir su exposición al riesgo mediante la participación en una cartera diversificada de préstamos.