Cualquiera que esté o haya estado al frente de la gestión de una empresa sabe que julio es un mes complicado: es el mes en el que se da lugar la mayor concentración de pagos, así como la llegada de las vacaciones de la plantilla. Como decimos, julio es uno de los meses en los que mejor hay que administrar la plantilla, ya que tanto julio como agosto pertenecen al periodo del año en el que la mayoría del personal suele tomar vacaciones.

Hay que cubrir huecos y ajustar la producción a los recursos disponibles en cada momento. Si bien es cierto que julio y, sobre todo, agosto son meses de poca actividad en algunos sectores y, por tanto, la gestión del personal en periodo de vacaciones en estos casos no supone un verdadero problema.

Al margen de la gestión de personal, existe otro contratiempo en julio que seguramente provoca tantos o más quebraderos de cabeza a empresarios y a directores financieros, antes de poder tomarse unos días de descanso en agosto. Se trata, como hemos comentado, de la concentración de pagos que inoportunamente se da lugar durante este mes de julio.

 

¡Olvídate del pago de impuestos este verano!

Pagos a realizar en julio

Cada mes de julio nos encontramos con los siguientes pagos:

  • El Impuesto de Sociedades
  • El segundo trimestre del IVA
  • Las retenciones del IRPF
  • Pagas extraordinarias
  • Pagos a la Seguridad Social

El impuesto de sociedades se debe presentar dentro de los 25 días naturales siguientes a los seis meses posteriores al cierre del ejercicio económico. Generalmente, el cierre en la mayoría de empresas suele coincidir con el año natural y, por tanto, se produce el 31 de diciembre. De esta forma, el plazo máximo para presentar la declaración del impuesto es el 25 de julio.

También en julio se debe presentar el segundo trimestre del IVA, el que corresponde al periodo comprendido entre abril y junio. Como en todas las liquidaciones trimestrales, el plazo de presentación máximo es hasta el 20 del mes siguiente, por tanto, se debe presentar como máximo el 20 de julio.

Julio también es un mes en el que hay que realizar los pagos fraccionados del IRPF. Las empresas disponen, de igual modo, hasta el 20 de julio para presentar las retenciones del IRPF practicadas tanto a los empleados como a alquileres.

Respecto a las pagas extraordinarias, es otro de los pagos que se acumulan en julio y que no son habituales el resto de meses, ya que, en la mayoría de casos, se paga sólo también en diciembre. Este cargo es significativo, ya que en este mes el gasto de personal se duplica en relación al resto de meses.

De todos los pagos mencionado, únicamente las cotizaciones a la SS son un cargo recurrente de cada mes.

Recurrir a plataformas de inversión en créditos a pymes para financiarse

Así pues, como acabamos de ver, para cualquier empresa, el mes de julio exige toda una serie de pagos que hacen necesario que la empresa disponga de una tesorería preparada para una mayor salida de fondos. Si no dispone de los mismos, la empresa siempre puede recurrir a solicitar financiación para afrontar esta sucesión de pagos concentrados. En dicha previsión de tesorería, también debe tenerse en consideración que a la empresa le pueda surgir algún imprevisto de última hora -algún impago de un cliente o gastos inesperados- que deteriore todavía más su liquidez.

Si la empresa decide recurrir a financiación externa, es preciso recordar que puede obtener liquidez a través de plataformas de inversión en crédito a pymes, como por ejemplo LoanBook. Uno de los factores diferenciales de este tipo de plataformas, además del precio competitivo y su transparencia, es la agilidad y la rapidez en la respuesta. De manera que asimismo puede ser una solución apropiada para la empresa incluso para pagos imprevistos de última hora.

 

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