El anticipo a proveedores no goza de buena fama y sin embargo entra dentro del resto de relaciones comerciales con clientes y proveedores que son la base de toda empresa. Más allá de la capacidad de trabajo o de innovación de la empresa, más allá de su gestión de recursos humanos, más allá de su estrategia de marketing o de la fortaleza financiera de sus socios. Sin clientes no hay empresa y sin proveedores, generalmente, tampoco.

La relación con los clientes es clave y así lo entienden la mayoría de directores financieros. Una buena experiencia de usuario, un precio acorde a las expectativas, un buen servicio de atención al cliente, … Todo entra dentro de la lógica empresarial. Pero y ¿el anticipo a proveedores? Podríamos encontrarnos respuestas del tipo “sí, pero menos”, “los proveedores son necesarios y punto”. Para el encargado de compras, los proveedores, a veces, incluso pueden ser considerados un incordio. Hay que estar continuamente revisando la calidad, los plazos de entrega, así como estar pendiente de la renegociación de precios y contratos, sondeando el mercado para obtener mejores opciones.

 

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Relación cliente-proveedor

Puede resultar molesto cuando los proveedores nos ponen obstáculos o nos hacen peticiones, como el anticipo a proveedores. Hay cuestiones que a la empresa le pueden parecer más comprensibles, como que suban el precio cuando la demanda es alta o el precio de la materia prima se ha disparado. Ahora bien, que reclamen pagos a cuenta cuando los pedidos son elevados, se entiende, pero menos. Y, sin embargo, ¿no es lo que haría cualquiera cuando un cliente hace un pedido que no es habitual? Si la respuesta es no, sería conveniente revisar las estrategias de crédito comercial a clientes antes de que se tenga un susto. Porque la lógica indica que si un cliente hace un pedido extraordinario, se le apliquen condiciones extraordinarias. Y ello puede implicar que se tenga que realizar un anticipo al proveedor.

¿Qué es y para qué sirve?

Es el pago por adelantado, previo a la entrega de un bien o la realización de un suministro, de una parte del precio acordado por la totalidad del pedido. O sea, se trata de una entrega a cuenta antes de recibir lo acordado. La finalidad, por parte del proveedor, es garantizar la entrega o suministro del producto o servicio que se requiere.

Aprovechar la coyuntura

Llegado este punto, se puede producir una paradoja. Es posible que la empresa se encuentre que ha estado negociando duramente durante tiempo con su proveedor para conseguir unas buenas condiciones que permitan retrasar el pago unas semanas y resulta que en este momento tiene que adelantar un porcentaje del pago del pedido. Pues sí, puede ocurrir y de hecho no es tan malo como pudiera parecer inicialmente.

Primero, porque puede ser una magnífica oportunidad de negociar un descuento por pronto pago, aplicable a esa parte proporcional de la factura ya abonada. Conviene recordar que no es lo mismo anticipo que descuento por pronto pago. El anticipo es una condición que el proveedor impone. El descuento por pronto pago es una oferta que el proveedor pone a disposición del cliente. En un caso adelantamos el dinero a la espera de obtener los artículos comprados y en el otro pagamos algo que ya hemos recibido.

Segundo, porque la capacidad de pago demostrada puede permitir a la empresa renegociar las condiciones con su proveedor, marcando una posición de fuerza como cliente que ha cumplido las peticiones y paga cuando se le solicita. Si la empresa es capaz de realizar esos anticipos de manera regular, podrá solicitar la mejora progresiva de condiciones basándose en su histórico.

Conclusión 

En resumen, los anticipos a proveedores son un requerimiento de los proveedores a pedidos que se encuentran fuera de lo habitual, para así reducir los potenciales riesgos de impago o de fabricación de productos específicos. El cliente ante esta demanda puede buscar proveedores alternativos, o bien tomarlo como una oportunidad, solicitar financiación para cubrir esos pagos no planeados. A su vez, puede intentar obtener algún tipo de compensación, vía descuento, del proveedor en primer término y una mejora de las condiciones, en segundo lugar.

Pero ¡Cuidado! No está exento de riesgos para la compañía. Un anticipo a proveedores significa también que se está pagando por adelantado a un proveedor antes de recibir el producto o servicio. Ese adelanto, que puede ser de unos pocos días o de varias semanas, significa que la empresa ya no tiene el control de esos fondos. Así que antes de adelantar el dinero hay que asegurarse de que se conoce bien al proveedor y que no existe peligro palpable de que incumpla su parte del trato, no proporcionando el producto y servicio.

 

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