Es abril y para Mecanizados García SL está siendo un buen año. Los pedidos no paran de crecer y aunque ello es una buena noticia para la cuenta de resultados, no lo es tanto para su tesorería. Para atender este aumento de pedidos ha debido hacer un acopio mayor de material a su proveedor habitual Aluminios Roca SL. El crédito que este proveedor le otorga ha alcanzado su límite, y las pólizas de crédito que Mecanizados García SL tiene en sus bancos también están totalmente dispuestas. A las puertas de mayo llega un nuevo pedido y Juan, el director financiero, prevé que para atender ese pedido necesitará 100.000 euros adicionales de compra de aluminio. Llegado este punto aflora la duda y se plantea si deberían pedir un préstamo, incurrir en endeudamiento, o bien solicitar una aportación de capital a los socios.

Todo empresario o director financiero se ha encontrado en un periodo u otro de la empresa ante la controvertida decisión de incurrir en más endeudamiento. ¿Deberíamos acudir a un banco o deberíamos solicitar fondos a los socios? ¿Deberíamos tal vez no realizar esa inversión en circulante? Son algunas de las preguntas que la dirección de la empresa debe hacerse.

Asimismo, es frecuente entre empresarios escuchar comentarios del tipo “la única forma de que el negocio crezca sanamente es a través del propio capital que genera”. Así como también son relativamente típicas las afirmaciones del estilo “cuanta menos deuda tengamos, más sólida y segura está la compañía”. En resumen, muchos empresarios y directores financieros se cuestionan, durante diversas fases del recorrido de una compañía, la conveniencia o no de endeudarse. ¿Es el endeudamiento un mal necesario por el que ha de pasar la empresa para poder crecer o desarrollarse? Es cierto que tras la pasada crisis económica, que fue básicamente de deuda, y que afectó la economía mundial a finales de la década pasada y principios de la actual, el concepto de endeudamiento ha podido estigmatizarse entre empresarios.

 

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Dicho lo anterior, conviene aclarar que endeudarse, en términos generales, es positivo siempre que el rendimiento neto de la empresa, tras la nueva inversión, esté por encima del tipo de interés pagado por el capital solicitado. Dicho en otras palabras, si al realizar la inversión, la rentabilidad de la sociedad es superior al coste al que pagamos la financiación. Evidentemente la decisión de endeudarse no sólo viene determinada por la rentabilidad. Hay otro factor relevante a tener en cuenta y es el riesgo que implica. Se debe gestionar con pericia la deuda asumida por parte de la compañía, para minimizar los riesgos y saber en cada momento el nivel y tipo de deuda que el negocio está contrayendo. Será pues, esa relación entre rentabilidad y riesgo la que acabará definiendo la política de financiación de la compañía. Como aspecto positivo del endeudamiento, y que se debe considerar a la hora de tomar la decisión sobre cómo financiarse, cabe decir que los gastos financieros son 100% deducibles del Impuesto de Sociedades.

En esta línea, nos encontramos con dos tipos de endeudamiento en función de la finalidad que se quiera financiar. Hay endeudamiento que sirve para ampliar la capacidad de producción de la compañía, con inversiones tanto en activo fijo como en aumento permanente del activo circulante. De manera que, en la mayoría de casos, se incurre en la solicitud de financiación externa para financiar este proyecto que, previsiblemente, hará incrementar la facturación y, por tanto, los beneficios de la empresa. Este presumible aumento de la rentabilidad nos permitirá ampliar nuestra capacidad de pago, para así devolver la financiación solicitada para llevar a cabo la inversión. En este caso, se aconseja una financiación de largo plazo y la devolución de la deuda debería satisfacerse con el incremento logrado en la generación de recursos. Por otro lado, hay el endeudamiento que sirve para financiar el periodo de maduración -también llamado ciclo de explotación- de la empresa. Este tipo sirve para pagar gastos corrientes, tales como suministros o materias primas necesarios para luego poder facturar y cobrar nuestros productos o servicios. En este tipo de endeudamiento, lo importante es que el plazo y forma de devolución se adecúen al ciclo de explotación de la empresa y sus flujos de tesorería.

La relevancia de la coyuntura económica

Asimismo, no debemos olvidar que la posibilidad de endeudamiento de nuestra compañía a su vez viene condicionada por factores exógenos. Circunstancias tales como los tipos de interés vigentes o la restricción a la concesión de crédito por parte de las entidades financieras. En los últimos años se ha producido un descenso del endeudamiento de las empresas en España. Según datos del Banco de España publicados por El País, en 2016 se situó en los 915.743 millones de euros, lo que representa un 82% del PIB. Este dato nos indica que el endeudamiento se ha reducido en 9.400 millones con respecto 2015, cuando la deuda privada de empresas era del 86% del PIB y lejos ya del 115% que representó en 2010.

Este descenso responde, en gran medida, a la caída del crédito concedido por parte de las entidades financieras durante la crisis económica, que en sólo nueve años, de 2008 a 2016, se ha reducido un 44%. En este sentido, puede ser interesante acudir a alternativas de financiación no bancarias, entre las cuales destacan las plataformas de crowdlending, para financiarse. Éstas nos están sujetas a la volatilidad del mercado de crédito, como sí lo están las entidades financieras tradicionales, que son plenamente dependientes de la coyuntura económica. Su exposición a los efectos de los cambios económico-financieros puede determinar de manera negativa las posibilidades de crecimiento de una empresa si se encuentra con el grifo cerrado de su entidad financiera.

Por otro lado, si nos encontramos en un escenario de tipos bajos y cierta alegría en la concesión de riesgo por parte de las entidades financieras, las sociedades pueden tener la tentación a sobreendeudarse. Bajo la justificación de que si se realiza en ese momento será más barato que en el futuro, aunque esto no responda a una necesidad real de inversión de la empresa, se podría comprometer el futuro de la compañía.

Principales indicadores de endeudamiento

El endeudamiento puede expresarse en forma de diversos indicadores y ratios. Estos son algunos de ellos:

  • Endeudamiento financiero: Se determina dividiendo el total de las obligaciones a corto y largo plazo con respecto a las ventas del periodo.

Endeudamiento financiero = Obligaciones Financieras / Total Ventas Netas * 100

  • Impacto de la carga financiera: Este indicador indica el porcentaje que suponen los gastos financieros con respecto a las ventas.

Impacto Carga Financiera = Gastos Financieros / Total Ventas Netas * 100

  • Concentración del endeudamiento en el corto plazo: Indica el porcentaje del total de pasivos con terceros con vencimiento menor a 1 año, respecto al total del pasivo exigible. Si el activo que tiene la empresa tiene un bajo componente de liquidez (mucho inmovilizado o existencias con una rotación baja), una concentración de endeudamiento en el corto plazo puede ser alarmante y peligroso ya que hay riesgo de no poder atender estas obligaciones de pago en el corto plazo.

Concentración a corto plazo = Pasivo Corriente / Total Pasivo Exigible * 100

  • Concentración de endeudamiento en el largo plazo: Indica el porcentaje del total de pasivos con terceros con vencimiento superior al año, respecto al total del pasivo exigible.

Concentración a largo plazo = Pasivo No Corriente /Total Pasivo Exigible * 100

  • Ratio de endeudamiento: Mide la intensidad del endeudamiento. Simboliza el porcentaje que el pasivo exigible representa sobre el total del activo.

Ratio de Endeudamiento = Total Activo / Total Pasivo Exigible * 100

  • Ratio de autonomía: Mide la capacidad de la empresa de autofinanciarse, o sea, de financiarse con capital propio y, por tanto, ser independiente de los acreedores externos. Se obtiene dividiendo el valor del patrimonio entre el activo total.

Ratio de Autonomía = Patrimonio / Total Activo * 100

  • Calidad de la deuda: Determina qué porcentaje de la deuda pertenece al corto plazo. Para ello dividiremos el pasivo circulante del pasivo exigible total.

Calidad de Deuda = Pasivo Corriente / Total Pasivo Exigible * 100             

  • Endeudamiento sobre activos totales: Mide cuál es la participación de los acreedores sobre el total de los activos de la compañía.

Total Pasivo Exigible / Total Activo * 100

  • Ratio de Apalancamiento: Qué parte del patrimonio está comprometido con los acreedores o, dicho de otra forma, cuántas veces la deuda supera el patrimonio neto.

Apalancamiento = Total Pasivo Exigible / Total Patrimonio Neto * 100

Conclusión

El nivel de endeudamiento o ratio de apalancamiento es una variable fundamental en la toma de decisiones de la empresa, ya que el resultado de ellas determinará el rumbo de la compañía. Un valor razonable de esta ratio, en términos generales, estaría en torno a entre 1 y 2 veces de deuda -o pasivo exigible- respecto al patrimonio neto. Dicho de otra forma, que el pasivo exigible esté entre el 50% y el 66% del total del pasivo de una sociedad. Una ratio de apalancamiento superior a 3, esto es, que tenemos 3 euros de pasivo exigible por cada euro de patrimonio neto, es considerado demasiado alto y puede estar comprometiendo la solvencia de la sociedad. Si, por el contrario, nos encontramos con una ratio de apalancamiento inferior a 1, posiblemente el negocio no estaría usando eficientemente sus recursos y, en consecuencia, estaría comprometiendo la rentabilidad del accionista.

En resumen, la decisión del nivel de endeudamiento que tiene una empresa es estratégica y debe realizase un correcto análisis sobre la conveniencia de endeudarse. El endeudamiento adicional al que ya tiene la sociedad debe servir para financiar un proyecto de crecimiento de la compañía. Ya sea por un aumento de la capacidad productiva o comercial que requiera inversiones a largo plazo, o bien por el aumento de la inversión en capital circulante que casi todos los aumentos de facturación conllevan. Una vez tomada la decisión de endeudarse en lugar de acudir a aportaciones de capital propio, es importante decidir a qué fuentes de deuda se acudirá para obtener la financiación de la inversión. Es preciso valorar todas las alternativas que nos ofrece el mercado, sabiendo que diversificando nuestras fuentes de financiación, dedicando una parte a alternativas no bancarias, se minimizarán los potenciales riesgos inherentes a cambios en la coyuntura económico-financiera.

 

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