Las obligaciones financieras se refieren a todas aquellas deudas que una empresa ha contraído y que, por tanto, se obliga a saldar. Abarcan todo tipo de formas de financiación de las que dispone una compañía. Generalmente, las obligaciones financieras se pueden contraer con entidades bancarias, con entidades públicas, así como también con inversores a través de plataformas de financiación alternativas.

Independientemente de su tipología hay dos elementos comunes en todas las obligaciones financieras: el plazo de devolución de las obligaciones contraídas -a corto o a largo plazo- y la generación de unos intereses a favor del acreedor y a cargo del deudor.

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¿Autofinanciarse o endeudarse?

En el momento en el que una compañía requiere financiación, ya sea tanto para cubrir necesidades del ciclo de explotación, como para necesidades estratégicas a largo plazo, debe decidir a qué fuentes recurre para financiarse. En este punto, la decisión de la dirección financiera oscilará entre autofinanciarse -solicitando aportaciones de capital a los socios- o endeudarse -recurriendo a terceros para financiarse-.

Si la compañía opta por acudir a terceros, se encontrará con toda una serie de posibilidades para financiar su proyecto, como ya hemos comentado anteriormente. Sea cual sea la que la empresa decida escoger, en el instante que acude a fuentes externas estará contrayendo una obligación financiera con quien le ha prestado el dinero.

Tipologías de obligaciones financieras

Como grandes tipos de obligaciones financieras encontramos:

Préstamos contratados con entidades financieras

Se trata del mecanismo de financiación más habitual en España. Las entidades financieras tradicionales han sido históricamente la primera fuente a la que han acudido las empresas cuando han necesitado financiación.

Préstamos contratados con entidades públicas

Determinadas entidades públicas como ENISA, el CDTI, ciertos ministerios o gobiernos autonómicos, proveen de financiación a empresas con el fin de promover sectores o actividades estratégicas o que resultan de difícil financiación para las entidades financieras tradicionales.

Préstamos contratados con plataformas de financiación alternativas

En los últimos años han surgido, como consecuencia de la aplicación de las nuevas tecnologías en el sector financiero, compañías que a través de un Marketplace on line facilitan que inversores particulares financien proyectos de empresas.

Obligaciones, bonos y pagarés emitidos por la empresa

Se trata de un mecanismo de financiación que generalmente sólo utilizan las grandes empresas. Es un proceso bastante más complejo que la solicitud de préstamo. Por lo general, requiere la autorización de los organismos competentes, así como de complicados formalismos legales difíciles de ejecutar por una pyme.

Asimismo, este era un recurso de financiación del que las pymes no podían disponer, ya que por ley estaba limitado en exclusiva a las sociedades anónimas. Con la aprobación de la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial el 28 de abril de 2015, la posibilidad de emitir bonos, obligaciones y pagarés se ha abierto también a las sociedades limitadas.

Obligaciones financieras alternativas

Como hemos comentado, a la hora de contraer obligaciones financieras, existen al menos dos alternativas a la banca tradicional:

  • La emisión de obligaciones puede ser un buen recurso para financiarse a LP siempre que la empresa tenga capacidad para llevarlas a cabo. La principal ventaja de la emisión de obligaciones para las empresas es el hecho de que suelen ser una forma más barata de financiación en relación a los préstamos bancarios -generalmente poseen un vencimiento e interés fijo-. Asimismo, el plazo de devolución puede ser más amplio que lo que ofrecen los bancos por financiarse con ellos. En cuanto al derecho de cobro para los inversores, se sitúan por delante de las acciones y están garantizadas con los activos de la empresa.
  • Sin embargo, si lo que la empresa necesita es financiación a corto plazo, de circulante, puede acudir a plataformas de financiación alternativa, como por ejemplo LoanBook. En este caso también es una opción más barata que la banca tradicional, ya que no tiene costes ocultos, ni se exige la contratación de otros productos o servicios bancarios para acceder a la financiación. Asimismo, se trata de una alternativa más ágil y transparente que la de las entidades financieras tradicionales.

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