Toda empresa que haya solicitado financiación puede haberse encontrado que para la aceptación de la operación, la entidad financiera haya exigido como condición que los socios avalen la operación. Cuando en la sociedad hay varios socios, la obligación de avalar la operación puede tomar diferentes formas. Podemos encontrarnos con obligaciones solidarias u obligaciones mancomunadas.

Si la obligación es solidaria, opción que otorga más garantías al acreedor, los socios de la empresa como parte deudora, estarán asumiendo una obligación solidaria pasiva. Esto significa que los socios, como avalistas del deudor, pueden ser perseguidos por la totalidad de la deuda si así lo estima la entidad financiera. La obligación solidaria da al acreedor el derecho de demandar el pago total del crédito a cada uno de los avalistas, aunque sea divisible entre ellos.

 

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Tipos de obligaciones solidarias

Aunque en la mayoría de casos sólo suele haber un deudor y un acreedor, como hemos comentado, las obligaciones solidarias surgen cuando hay múltiples sujetos. O sea, pueden darse cuando hay más de un deudor y/o más de un acreedor. Esto permite establecer 3 tipos de obligaciones solidarias:

  • Solidaridad pasiva: En el caso de pluralidad de deudores. Si uno de ellos es insolvente, los demás deudores deberán suplirlo. Si uno de los deudores sólo cancela una parte de la obligación, ésta subsiste para todos los deudores solidarios por la parte restante no satisfecha.
  • Solidaridad activa: Cuando existe dos o más acreedores.: Cualquiera de los acreedores podrá reclamar del deudor la íntegra prestación del objeto de la obligación.
  • Solidaridad mixta: Es aquella en que existe multiplicidad de acreedores y deudores. Cualquiera de los acreedores podrá reclamar el total de la deuda a cualquiera de los deudores. Mientras ningún acreedor reclame a algún deudor el cumplimiento de la obligación, cualquier deudor podrá pagar al acreedor que elija.

 

En las obligaciones solidarias, a diferencia de lo que sucede con las mancomunadas, el pago efectuado por uno de los deudores solidarios extingue la obligación y libera a los demás deudores de realizar el pago. El que pagó puede a su vez cobrar a los otros deudores la parte que les corresponde, así como el acreedor que recibió el pago debe responder ante los demás acreedores para satisfacer el pago que a cada acreedor le corresponde.

El efecto fundamental es el mismo que en las obligaciones indivisibles, pero en este caso, la posibilidad de reclamar la totalidad no deriva de la naturaleza de la prestación, sino de la voluntad de las partes.

 

Las obligaciones mancomunadas

Como ya hemos comentado, en contraposición a las obligaciones solidarias existen las mancomunadas, que como las solidarias se dividen en:

  • Mancomunidad activa: Cada uno de los acreedores sólo puede exigir o reclamar del deudor la parte que le corresponde en el crédito.
  • Mancomunidad pasiva: Cada uno de los deudores sólo está obligado a cumplir la parte de la deuda que le corresponde. Si uno de ellos es insolvente, los demás son estarán obligados a suplir su falta.

 

Conclusión

La idea general de la solidaridad pasiva es que el acreedor disponga de más garantías, permitiéndole elegir contra qué deudor quiere dirigirse, teniendo la garantía de todos lo demás deudores solidarios. Para que exista solidaridad de deudores en las obligaciones es necesario que todos los deudores hayan prestado su consentimiento válidamente.

 

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