Casi desde cualquier volumen de negocio las empresas se encuentran en dificultades para poder llevar a cabo sus operaciones por descuadres en el circulante. El descuadre en el circulante es la diferencia entre el período en el que pagan a sus proveedores y del que cobran de sus clientes. Siendo el último normalmente mayor.

Esto es una situación habitual, pero que se agrava especialmente cuando nuestros clientes son otras empresas. Es bien sabido que en España las empresas pocas veces pagan al contado e incluso pocas veces se cumplen los vencimientos de las facturas.

Ante esta situación, no son pocas las alternativas existentes para poder gestionar con eficacia los descuadres entre períodos de cobro y pago.

Todos conocemos la mayoría de estas alternativas: anticipo de facturas, pólizas o cuentas de crédito, anticipo de pagarés, financiación de proveedores, factoring e incluso financiación a corto con préstamos.

Lo que sí que es difícil conocer con exactitud, cuál de ellas conviene a cada negocio en cada particular situación, y por eso nos proponemos hoy arrojar un poco de luz sobre el tema con la intención de ayudaros a tomar decisiones.

 

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Queremos centrarnos en dos de ellas por ser las más comunes: la póliza de crédito y la financiación a corto con préstamo. Las demás, conllevan una ligera complicación adicional, ya que para concederse, normalmente tiene que suceder una de las dos: o bien conseguimos que nuestro cliente nos pague con un documento firme de pago para poder anticiparlo (pagaré o cheque), o la entidad que nos conceda el anticipo de facturas va a requerir un estudio de riesgo, no sólo nuestro, sino también de nuestros clientes.

Póliza de crédito

La póliza de crédito es la más común de las formas de financiar nuestro circulante. La entidad financiera o plataforma de financiación alternativa que nos conceda la póliza pone a nuestra disposición una cantidad de dinero pactada de la que podemos disponer hasta un límite.

Esto supone que podemos emitir pagos desde ella o realizarnos transferencias desde la línea de crédito a nuestra cuenta para disponer del dinero. Todo con la promesa de abonar el importe utilizado dentro del período por el que se nos ha concedido. Además, tiene un vencimiento llegado el cual todo lo dispuesto (límite) tiene que estar devuelto.

Por lo general, para entender si nos conviene contratarla y dónde nos conviene contratarla, hay que estudiar los gastos financieros en los que vamos a incurrir:

  • Tipo de interés (pago de un interés sobre el dinero dispuesto o utilizado de la línea de crédito): lo cobran tanto los bancos como las fintech
  • Comisión de no disposición sobre el crédito no dispuesto o utilizado: es una comisión que, por lo general, no existe en las plataformas de financiación alternativas mientras que sí se aplica en las entidades financieras tradicionales
  • Comisiones de apertura y estudio de la línea y su riesgo: igual que antes, los bancos nos lo cobran, las fintech depende.

Pero, ¿cómo calcular si nos interesa una póliza o cuánto dinero debemos pedir de límite?

Como hemos comentado, la financiación del circulante está destinada a cubrir el desfase que sufre nuestro circulante cuando tardamos más en cobrar que en pagar a nuestros proveedores. Este desfase temporal en el que se nos debe dinero por las facturas emitidas requiere ser financiado si queremos hacer frente a nuestras obligaciones de pago durante el mismo.

La manera de calcular la aproximación sobre qué importe debemos pedir para nuestra póliza depende, por tanto, directamente de nuestro desfase entre períodos.

Si calculamos nuestro Período Medio de Pago a proveedores (PMP):

(Saldo Medio Deudor a proveedores / Gasto anual en proveedores ) * 365 = Período Medio de Pago

Y lo enfrentamos con nuestro Período Medio de Cobro con clientes (PMC):

(Saldo Medio Deudor de clientes / Ventas anuales a clientes) * 365 = Período Medio de Cobro

Nos da el desfase medio de días que nuestro circulante sufre desde que pagamos a nuestros proveedores y hasta que cobramos de nuestros clientes.

La diferencia entre días de circulante = PMC – PMP (días)

Ahora, lo que hay que calcular es qué cantidad hay que cubrir para cada día, dicho de otra forma, cuál es el gasto medio diario en el que incurre nuestra empresa durante este período de desfase. Este cálculo es más fácil:

Gasto de proveedores anual / 365 = Gasto medio diario

Una empresa con estos datos:

  • PMP = 30
  • PMC = 60
  • Gasto en proveedores anual = 300.000 euros
  • Gasto medio diario = 822 euros

Tendría que pedir una póliza de crédito de: (60 – 30) * 822 = 24.650 euros para asegurarse de que la póliza podría cubrir todo el período de desfase entre PMC y PMP con el gasto diario medio.

Aun así, lo normal es que una póliza de crédito no sea dispuesta en su totalidad. Los clientes tipo de una póliza de crédito suelen tener varios clientes y proveedores con gran rotación de entradas y salidas de dinero con lo que rara vez se llega al límite.

Préstamo a corto plazo

Ahora bien, si tuviéramos un negocio con menos rotación de entradas y salidas de dinero, es decir, menos clientes y proveedores, la póliza de crédito podría no ser la fórmula más conveniente para la financiación de nuestro circulante.

Esto es importante puesto que aquí reside la conveniencia de financiarnos con un préstamo a corto plazo en vez de una póliza de crédito.

Imaginemos la situación extrema en la que somos una empresa con un solo cliente y un solo proveedor al que le compramos mercaderías para, tras un proceso industrial, vendérselo a nuestro cliente. Un cliente que, además, paga tarde. Como se puede apreciar, este negocio no tiene rotación de pagos y cobros, tendrá que esperar a transformar sus mercaderías en producto para sus clientes y luego a cobrar de éste para poder reponer su gasto en proveedores.

Si los datos fueran estos:

  • PMP = 30
  • PMC = 120
  • Gasto en proveedores anual = 300.000 euros
  • Gasto medio diario = 822 euros

Tendría que pedir una póliza de crédito de mínimo: (120 – 30) * 822 = 73.972 euros para asegurarse de que la póliza podría cubrir todo el período de desfase entre PMC y PMP con el gasto diario.

No sólo la póliza de crédito tendría que ser muy superior en cantidad, sino que, además, probablemente estemos disponiendo de la póliza en su totalidad. Esto unido a que dependemos de un sólo pago de nuestros clientes para poder reponerla al finalizar el plazo, se convierte en una fórmula de financiación de lo más arriesgada. Por ejemplo, el préstamo a corto plazo lo podríamos devolver en plazo más cómodos.

Es muy importante que tengamos estas particularidades en mente.

Aunque tengamos acceso a una fuente de financiación tenemos que pensar siempre qué forma de financiarnos es la que más nos conviene. Los negocios con un desfase no demasiado grande entre clientes y proveedores y con gran rotación de facturas no se comportan igual que los negocios con clientes atomizados y con un desfase mayor.

Importante que midamos nuestro período medio de pago y cobro, y que tengamos claro cuál es la financiación que más nos conviene, si no es con herramientas específicas que nos ayudan a controlar nuestro circulante, debemos estudiarlo manualmente.

@Finutive1

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