Se pueden definir las pólizas como los documentos donde se formalizan los contratos de seguros o de operaciones mercantiles entre la empresa aseguradora y el asegurado, y donde también se reflejan las obligaciones y derechos de cada uno. En el caso de las empresas, un seguro le cubre económicamente por los riesgos o contingencias que se puedan producir en su actividad o en alguno de sus activos.

En la póliza se indicarán las condiciones generales (comunes a todas las pólizas) y las particulares o específicas del riesgo que vamos a asegurar.

Entre las condiciones generales tenemos:

  • Extensión y objeto del seguro: se definen las coberturas que vamos a asegurar.
  • Riesgos excluidos.
  • Cantidad que se debe abonar por el seguro (prima).
  • Cantidad a indemnizar y formas de pago en caso de que se produzca el riesgo asegurado.

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¿Qué pólizas son obligatorias para la empresa?

Una empresa asume muchos riesgos que pueden afectar a su actividad y a sus bienes. Algunos seguros son obligatorios para todas y, en función de la actividad que se desarrolle puede haber algunas circunstancias concretas,  que la ley obligue a asegurar.

Entre los seguros obligatorios más comunes están:

  • Responsabilidad Civil: cubre la responsabilidad que por vía civil nos puedan reclamar por nuestra actividad, por daños causados a las personas (lesiones o muerte) o por daños a la propiedad de terceros.
  • Accidentes de trabajo: obligatoria en el caso de tener trabajadores en nómina.
  • Seguro de vehículos: si hay algún vehículo a nombre de la empresa también se le contratará el seguro pertinente.

 

Pólizas complementarias. Responsabilidad e imagen.

Para el proceso diario de la empresa hay seguros adicionales que podemos contratar y que nos conceden dos importantes beneficios: por un lado, por la cobertura que nos proporcionan,  y por otro, por la buena imagen que nuestra compañía crea, entre los trabajadores y ante los clientes y proveedores. Una imagen de seriedad y compromiso es clave para cubrir satisfactoriamente las eventualidades que se puedan producir.  Algunos ejemplos de estas pólizas son los siguientes:

  1. Pólizas de crédito: Son préstamos a un plazo determinando y con un capital que está a disposición del cliente sólo cuando éste lo necesite. Si no hace falta no se usa y sólo se paga por el capital utilizado. Es una buena opción para cubrir nuestros pagos a proveedores y trabajadores en caso de falta de liquidez.
  2. Pólizas mercantiles: Son todas aquellas que cubren riesgos en las entregas de materiales derivadas de contratos mercantiles o del cumplimiento de normativas concretas. Por ejemplo, las de transportes de mercancías especiales, de afianzamiento mercantil, de exportación e importación, servicios en aduanas, etc.
  3. Pólizas por la paralización de la actividad: Cuando por causas de fallos en la maquinaria, siniestros u otras contingencias haya que parar la actividad, podemos cumplir con nuestras obligaciones a corto plazo.
  4. Pólizas de seguro para el centro de trabajo (por robo, incendio, inundación u otros daños). Para garantizar la seguridad del local y de los trabajadores.
  5. Pólizas de seguros médicos o de vida: No todas las empresas se lo pueden permitir pero  podemos ofrecer a nuestros empleados beneficios sociales en forma de seguros médicos adicionales

 

Consejos para contratar las pólizas.

Las pólizas dan seguridad pero también suponen un coste importante.

Algunas claves para reducir costes son:

  • Estudiar bien los presupuestos y las coberturas que ofrecen. Anula las coberturas más improbables o las que supongan un riesgo asumible.
  • Contratar varias pólizas con una misma compañía puede ayudar a que tengamos descuentos u otras ventajas.
  • Evitar pagar dos veces por un mismo riesgo. Un ejemplo muy común es asegurar el local de negocio cuando quizá ya esté cubierto con un seguro general del edificio.

En cualquier caso, el coste de estos seguros puede ser elevado para la empresa. Es básico planificarlos bien en nuestro presupuesto de tesorería. Si hiciese falta liquidez extra, la mejor opción son las plataformas online de financiación para empresas. Las más asentadas en el mercado ofrecen todo tipo de posibilidades y son especialmente aptas para capital circulante y gastos corrientes, como en este caso. La gestión es muy rápida, transparente y sin costes ocultos.



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