Las medidas de las últimas semanas del Banco Central Europeo (BCE) no tienen parangón y están superando todas las expectativas: bajada de los tipos de interés hasta el cero por ciento, aumento del nivel de la compra de deuda soberana y su  extensión a la deuda corporativa privada. Además, sigue penalizando a la Banca por los depósitos que tiene disponibles y sin invertir en la economía real.

Consciente de que la política económica está estancada y que los países de la zona euro no consiguen escapar de este bucle, el BCE trata de dar un paso al frente para combatir los dos grandes males del continente: la falta de crecimiento económico y una posible deflación..

Los síntomas de que el problema es grave son claros: las tasas de paro siguen muy altas, los precios a punto de caer en una peligrosa deflación (una caída sostenida del IPC que retrasa las decisiones de consumo e inversión y de la que es muy difícil salir) y un empacho de deuda que se deja notar en todos los ámbitos: en la banca, los Estados, las empresas y las familias.


Los mercados financieros y la Banca

La Banca, que debería ser la canalizadora de las políticas monetarias que el Banco Central Europeo está impulsando, sigue en el punto de mira debido a sus problemas. El BCE explicó que los tipos negativos hacen más difícil sostener los niveles de rentabilidad de los bancos, aunque les haya dado la buena noticia de que pueden pedir prestado en el mercado interbancario al 0% e incluso negativo si con ese dinero conceden préstamos.

Estas medidas tienen letra pequeña porque las entidades con un saldo crediticio negativo deberán compensar con un 0,4% al BCE por la financiación que éste les haya concedido. En la actualidad son pocos los bancos que reflejan un saldo positivo de créditos, esto es, que actualmente estén prestando más importe del que están pidiendo prestado del BCE, y eso incluyendo la financiación hipotecaria a particulares.

El dinero gratis para los bancos no es ningún remedio para sus cuentas de resultados. Los márgenes tan estrechos con los que operan, junto con tasas de morosidad que todavía son altas, y los crecientes costes regulatorios que deben asumir cuando conceden créditos, les afectan especialmente. Esta falta de rentabilidad en la banca, especialmente acusada en los bancos españoles, puede forzar un proceso de fusiones en los próximos tres años y de nuevo contraer el crédito para las pymes…  

 

Las medidas en la economía real

Con liquidez abundante en el mercado pero con unos bancos a los que les cuesta trasladar esta liquidez en forma de crédito para las empresas y familias, está por ver el impacto en la economía real. Parece que de momento la baja rentabilidad de los bancos pesa mucho más que la liquidez inyectada por el BCE a la hora de conseguir hacer funcionar la máquina del crédito para las pymes, por lo que está por ver que a corto plazo nuestras empresas tengan una mayor disponibilidad de crédito por parte de la banca. Y a medio y largo plazo, como hemos mencionado, las perspectivas más probables son un escenario de fusiones bancarias que reduzcan la competencia  y por tanto encarezcan y dificulten el acceso al crédito de muchas pymes españolas.

Para las pymes, por tanto, parece un momento adecuado para  reconducir sus estrategias de financiación, buscando otras vías estables y accesibles complementarias a la banca. El objetivo es garantizar bajo cualquier escenario la liquidez de nuestra empresa y por tanto la estrategia pasa por la diversificación de fuentes de financiación.

Una de las posibilidades más sólidas y seguras de financiación empresarial es la que ofrecen las plataformas de crowdlending. Un modelo de financiación especialmente adecuado para las pymes, supervisado tanto por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como por el Banco de España y que ofrece las mismas posibilidades de financiación que la banca tradicional (préstamos, líneas de crédito o descuento de pagarés o facturas), pero con mucha más agilidad, menos restricciones y con una operativa más transparente en la que participan inversores privados e institucionales.

Es sin duda una solución muy recomendable en estos momentos de incertidumbre y, además, una apuesta de futuro estable para diversificar las fuentes de financiación.  



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