Una de las decisiones más difíciles y negativas para una empresa es la de plantearse un ERE. A veces, los momentos de dificultades económicas provocan resultados negativos continuados que pueden poner en peligro la estabilidad y el futuro de la compañía.

Una de las soluciones por las que se puede optar implica conocer muy bien qué es un ERE y qué condiciones se deben dar para poder acogerse a él. Los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) ofrecen un remedio para ajustar los costes y los niveles de producción a las circunstancias de crisis de la empresa a través de un reajuste de parte de la plantilla (de manera definitiva o temporal).

¿Qué es un ERE?

El ERE es un procedimiento que puede iniciar una empresa justificado por medio de alguna o varias de las causas que regula la ley. Estas razones son básicamente: razones económicas, técnicas, organizativas, de producción o de causa mayor. Son también los motivos con los que, con más frecuencia, se suelen alegar para proceder a un despido objetivo.

Tipos de ERE

Dentro de la definición de qué es un ERE hay que indicar que puede haber tres modalidades de expedientes de regulación:

  • Reducción de la jornada laboral (en número de horas al día o para unos días determinados).
  • La suspensión temporal del contrato de trabajo
  • La extinción definitiva de la relación laboral.

Hoy en día, y según datos del Ministerio de Trabajo, el ERE basado en la suspensión temporal del contrato de trabajo representa más de la mitad de los expedientes que se inician con esta modalidad. Cada uno de ellos afectará de un modo distinto, siendo el más trascendente el que culmina con el despido.

Para conocer más sobre qué es un ERE y su justificación es recomendable acudir al  Estatuto de los trabajadores:

  • El artículo 51 que regula los despidos colectivos. Allí se explica con detalle los pasos a seguir y las causas que lo justifican.
  • El artículo 47 relativo a la suspensión del contrato y reducción de la jornada es aplicable a los otros dos tipos de ERE que no implican la extinción del contrato.

 

Procedimiento para iniciar un ERE

La tramitación de un ERE sólo se puede iniciar en estos dos casos:

  • La desaparición de la personalidad jurídica de la empresa. En este caso sería un ERE de extinción.
  • Que existan, como hemos visto, razones económicas, organizativas, de producción o de causa mayor que justifiquen la extinción, suspensión de los contratos de trabajo.

Para seguir analizando qué es un ERE quedan los pasos que se deben dar:

Antes de la Reforma Laboral de 2012 era necesario solicitar una autorización administrativa para ponerlo en marcha pero ahora ese paso ha quedado anulado y la empresa lo puede iniciar directamente.

De esta forma, y teniendo en cuenta las distinciones importantes entre cada modalidad de ERE, el proceso suele quedar en estos pasos generales:

  • Comunicación de la empresa a los representantes de los trabajadores sobre las condiciones del ERE y los trabajadores afectados, con el fin de constituir una mesa de diálogo. Se presentará una memoria explicativa de las causas y la documentación contable que las acredite.
  • Una vez constituida, debe haber una comunicación simultánea a la Autoridad Laboral competente de la apertura del periodo de consultas que variará según el tipo de ERE, estableciendo un calendario de reuniones.
  • Comunicación a la Autoridad Laboral de los resultados de la negociación con el fin de iniciar el proceso que se haya acordado.

Cumplido el trámite de la comunicación, el empresario podrá seguir adelante con el ERE, con las condiciones de partida si no hay acuerdo. Los trabajadores podrán interponer una demanda en la jurisdicción social y quedará en manos de los Tribunales la decisión final.

El Real Decreto 1483/2012 de 29 de octubre, aprueba el Reglamento de los procedimientos de despido colectivo y de suspensión de contratos y reducción de jornada. Es decir, todo lo que afecta a un ERE.

 

¿Cuales son los costes reales de un ERE para una pyme?

Esta medida implica unas importantes consecuencias, que se deben valorar:

  • Costes económicos: En los casos de ERE de extinción, los despidos pueden ser muy costosos por las indemnizaciones o los incentivos que se negocien para llegar a un acuerdo y agilizar la negociación. Al ser procesos complejos pueden requerir gastos relevantes de asesoría jurídica y laboral. Si no hay acuerdo, aún puede ser más grave por las sentencias judiciales en contra.
  • Costes laborales: En este caso perdemos a trabajadores con experiencia en la empresa, que conocen y comparten su filosofía. Esta pérdida es muy significativa si la empresa se recupera y debe volver a contratar a otros trabajadores a los que debe volver a formar.
  • Costes corporativos: La imagen que ofrece la empresa ante los clientes, proveedores, inversores y la sociedad en general es bastante negativa y ofrece desconfianza en el futuro. El prestigio de una compañía queda muy afectado negativamente después de un ERE y necesitará mucho tiempo, en el mejor de los casos, para recuperar la confianza del mercado.

En los casos en los que sea inevitable el ERE, siempre será mejor optar por un procedimiento de suspensión temporal o reducción de jornada, unido a la toma de decisiones o medidas de choque más adecuadas para recuperar la situación. El último recurso es perder a los trabajadores.

 

Post relacionados:

CTA EBOOK CLAVES CONTRATACION LABORAL